Liduvino Fleitas Domínguez | OPINION

Aumentando la desigualdad en Telde...

Oposición, sindicatos y otras organizaciones denuncian cada día el trato que se da a las demandas que solicitan dichos colectivos de trabajadores dándose como réplica, una serie de mensajes y referencias en los medios de comunicación con las que se trata de confundir a los ciudadanos.

El Gobierno tripartito de Telde ha elevado a principio de acción cotidiana el error de hacer de la desigualdad su bandera. Al amparo del escenario económico actual, se ha instalado en un posicionamiento convenido que favorece a sectores concretos y relega en su lista de objetivos y prioridades las necesidades de los diferentes colectivos de trabajadores que realizan sus labores y que aspiran, como todas las personas, a ser los dueños del fruto de su trabajo.

Bien es cierto, que el escenario actual genera un debilitamiento económico que perjudica a unos y a otros, pero no puede ser que las consecuencias de dicha situación incidan siempre en los más débiles y desfavorecidos y que caigan sobre sus hombros, ya encallecidos, el peso y las secuelas de una situación que ha sido engendrada por causas ajenas a los intereses de la clase trabajadora; pero ¿acaso es eso razón suficiente para que muchas de las personas que prestan sus servicios a la comunidad, bajo la tutela del ayuntamiento, no hayan cobrado al día de hoy los salarios correspondientes a meses anteriores?

Oposición, sindicatos y otras organizaciones denuncian cada día el trato que se da a las demandas que solicitan dichos colectivos de trabajadores dándose como réplica, una serie de mensajes y referencias en los medios de comunicación con las que se trata de confundir a los ciudadanos.

Pero la realidad es categórica y mientras concejales, asesores, coordinadores y demás caterva cobran sus buenos salarios en la forma y tiempo que le corresponden otros, los que atienden a la ciudadanía con sus servicios que son básicos para la comunidad, permanecen en la impotencia y en el limbo rodeados de una especie de entresijos y enredos nada fáciles de entender y desatar. Y cuando como respuesta no les queda otro remedio que esgrimir su derecho a la huelga, aparece el carácter corrosivo, abusivo y persecutorio de unos dirigentes cuyo comportamiento ético y moral es doble: uno hacia fuera, con un mosaico de gestos de cara a la galería y otro hacia dentro, en el que no hay principios ni valores y donde no se atisba ningún tipo de acción que alumbre una mayor sensibilidad que se traduzca en un aumento de la solidaridad y la civilidad compartida con una justa y equitativa distribución de los recursos económicos del Ayuntamiento.

Liduvino Fleitas es miembro de le Ejecutiva de Más por Telde.

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