Liduvino Fleitas Domínguez | OPINION

El intento de maridaje del Gobierno de Telde con la oposición...

El problema y la controversia surgen cuando dichos intereses van envueltos y atados con un manto de intenciones que de manera clara y manifiesta intentan obtener algún tipo de provecho de determinadas situaciones, por los que lo practican, en su propio beneficio y en contra o en perjuicio de otros.

La palabra, como concepto, no debe de entrañar ningún tipo de recelo puesto que no hace más que referencia a ciertos tipos de procesos en los que se enlazan o casan determinados intereses comunes dentro de un escenario acorde y armónico que se corresponden entre sí. Hasta ahí, nada que objetar.

El problema y la controversia surgen cuando dichos intereses van envueltos y atados con un manto de intenciones que de manera clara y manifiesta intentan obtener algún tipo de provecho de determinadas situaciones, por los que lo practican, en su propio beneficio y en contra o en perjuicio de otros.

En realidad no es un fenómeno nuevo, pero sí es cierto que ha ido evolucionado a lo largo de los años, desplegando y poniendo a su servicio toda una serie de instrumentos que son capaces de dar un vuelco repentino en cualquiera de los campos que afecten a actividades que tengan como trasfondo cuestiones económicas, políticas, sociales o de cualquier otra índole.

Ciñéndonos a nuestra ciudad de Telde no hay más que ver el contenido del último pleno celebrado en nuestro Ayuntamiento en el que se pedía, por parte de los partidos que gobiernan, que "todos" hicieran un ejercicio de responsabilidad y se avalara una propuesta del Gobierno en la que lisa y llanamente, se solicita el apoyo y la unanimidad para decirle al juez de turno que les diseñe un "plan de pago" que facilite la liquidación de la enorme deuda sustraída con una larga lista de acreedores, que aguardan una solución y que algunos la llevan esperando desde hace lustros.

Hablando sin reserva, la situación financiera del Consistorio es de bancarrota y a pesar del plan de "ajuste, ayudas, subidas de impuestos etc., en la caja no hay más que telarañas y no se disponen de fondos para pagar las cuantiosas deudas que se han ido generando en los últimos quince años; o sea que está para echarle la llave y entregársela a quien corresponda. Intentan explicar que formulan esta propuesta para salvar a la Institución, quizás olvidan que un Ayuntamiento es más que un edificio con trabajadores y concejales que tienen la delegación y la confianza de los ciudadanos para gestionar y tramitar los diferentes servicios que la ciudad requiere. Por tanto el Ayuntamiento somos todos y cada uno de los ciudadanos y sin ellos la mencionada "Institución" no es nada; su existencia no sería más que una entelequia.

Se pide un acuerdo, obviando, pasando de puntillas y dejando de lado que durante todo este tiempo el poder sustentado va unido a unos partidos cuya gestión pertinente, en las diferentes áreas, tienen nombre y apellidos y, que muchos de ellos se siguen sentando en la actualidad en los sillones de la Casa Consistorial. Unos ediles que son responsables directos de dicha gestión, en la que además, según el informe del interventor, se dice textualmente: "...podemos deducir que los controles financieros y de legalidad, internos y externos, han fallado totalmente, por no obligar a solventar los desajustes, necesariamente, y es lo que ha llevado a la situación económica actual." (Final página 2).

Es como una cantinela susurrada que viene diciendo: venga, pongámonos de acuerdo, lo pasado pasado está. Empecemos de cero y pelillos a la mar, que el que más o el que menos de los aquí presentes tiene algo que ver con el asunto que hoy nos convoca.

Miren: No se puede permanecer impasible y mirar hacia otro lado ante esta situación fruto de la acción política ejercida durante estos años en los que ha habido muchísimos desaciertos. No se puede minimizar lo pasado en este episodio, intentando restar importancia a la cuestión. No se puede apoyar una moción con razones tan poco convincentes y cualquier persona medianamente formada, informada y con mínimo de Ética lo sabe y entiende perfectamente. No se puede pedir borrón y cuenta nueva. Se requiere una seriedad con los ciudadanos que exigen responsabilidades y explicaciones de los diferentes gobiernos de turno.

No se puede seguir gobernando rodeándose en la continuidad, insistencia y utilización de formas muy poco ortodoxas que la democracia exige como elementos más visibles; gobernando desde determinadas esencias arraigadas en muchos de los gobernantes que han desfilado por la Institución, como: la frialdad, el desdeño, la arrogancia y el impulso imperativo. No se puede seguir creando oscuridades en la gestión de la susodicha Institución cuando la diafanidad debe ser la primera de sus máximas. No se puede pedir a la gente sacrificios para que el sistema, cuajado de singularidades anómalas que nos ha llevado a esta situación, se siga solidificando y funcionando de este modo. No se puede entender, explicar y menos defender este maridaje que va a favor de unas intenciones muy particulares y en contra de los intereses de la generalidad de los ciudadanos.

La tonadilla que la gente desearía escuchar y percibir empieza por decir: nosotros, como protagonistas subsidiarios del actual escenario, a modo de gesto de buena voluntad, asumimos las responsabilidades e imprudencias cometidas y dimitimos de nuestras actuales funciones para que sean otros, que no hayan estado vinculados con todo lo acaecido, los que lleven a buen puerto esta nave que está a punto de irse a pique; pues va con timón quebrado y velamen desarbolado por los golpes recibidos por ambos de sus costados. Quizás y solo entonces, pudiera ser aceptable y tal vez facilitarse un honesto maridaje que acabe con el naufragio de este hermoso galeón que lleva en la punta de su proa el nombre de Telde.

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