Triberio Santana Santana | OPINION

Vindicta, vendetta, fratrías y hastío

Aquellos que comienzan sus estudios de derecho han de saber lo que ya nos es familiar a todos y que fuera descrito por Dominio Ulpiano a principios el siglo III,: Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi; "La justicia es la constante y perpetua voluntad de otorgar a cada uno su derecho". Y los derechos son: "honeste vivere,alterun non laedere et suum quique tribuere"... "vivir honestamente, no hacer daño a nadie y dar a cada uno lo suyo".

Coincido con lo que describiera el amigo Carmelo Almeida no hace mucho, no echaré en falta de la vida pública a quién pertenece a una hornada de individuos que en trasnochado delirio faraónico se les dibuja en su cabeza vaya usted a saber que pirámide virtual que les ata al poder década tras década, pero no por ello entiendo que se haya hecho justicia con Ildefonso Jiménez.

La justicia debe ser entendida como el ordenamiento de las cosas y personas con equidad dentro de una sociedad.

Aquellos que comienzan sus estudios de derecho han de saber lo que ya nos es familiar a todos y que fuera descrito por Dominio Ulpiano a principios el siglo III,: Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi; "La justicia es la constante y perpetua voluntad de otorgar a cada uno su derecho". Y los derechos son: "honeste vivere,alterun non laedere et suum quique tribuere"... "vivir honestamente, no hacer daño a nadie y dar a cada uno lo suyo".

Por el contrario, la ley es el subterfugio por el cual las mismas fuerzas de orden público que te sacan en volandas de tu casa, al día siguiente protegen al banco de tu protesta por la injusticia, o la que de igual forma te saca si vives en Cho Vito o Tufia, protegiendo en el mismo instante el "descanso" de quien paga 100 euros por noche en el hotel tres islas.

La ley que entubó a Ildefonso es la misma que permite no cuestionar el derecho a haber legalizado sabe Dios cómo, el exceso de edificación que accediendo a Google Earth se puede ver hecho en la casa de quién ejercía la acusación particular. O la que permite que con licencia de obra menor, además de haber reparado los baños y arreglar el piso, hiciera para ampliar el espacio útil de mi vivienda, y por la que seguramente haya permitido disfrutar de lo más o menos oportunamente hecho a miles de vecinos de este bendito municipio, sin haber infringido mal a nadie.

Pero la ley es la ley, como en aquella no tan cómica película de Fernandell, y es con la ley con lo que fratrías del momento : Reyes, Menas, Olivas etc., trenzan la cuerda que una vez hecho el lazo, el sistema da cuenta de ti. Y es de esos comportamientos de los que nace además del escepticismo, la rabia y el hastío del ciudadano de a pié, al cual me uno; ¡¡Gentuza con estudios!!.

Triberio Santana es analista político y miembro del partido Más por Telde.

 

 

 

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