Liduvino Fleitas Domínguez | OPINION

Un buen “puñao”

Estos personajes "ejemplares" terminan convirtiéndose en una especie de "cazadores furtivos, siempre al acecho de sus propios intereses y objetivos; siendo sus armas preferidas el adulamiento, haciendo de tira levitas a la menor ocasión y de ser asiduos de los corrillos de pasillos y despachos donde se despellejan unos a otros, cual pieza acabada de cazar.

Hay una clase de personas que hacen de la política el arte de vivir; vamos, que hacen de ella una profesión; sí, ya sé que es un tópico muy repetido. Muchos empiezan militando en partidos según circunstancias, perspectivas o ideologías y van ascendiendo, al amparo de un "mentor" elegido con premeditación según el peso específico de este dentro del aparato del partido. Estos, más que por sus propios méritos, valía personal y capacidad de trabajo, van trepando por una adulación y servilismo que a veces se transmuta en una actitud de sumisión exagerada que lleva en algunos casos hasta la genuflexión correspondiente; la necesidad obliga.

Son eso, meras sombras; no brillan ni destacan por si mismos son solamente el reflejo gris y anodino de aquel a quien sirven fielmente. Y así, permanecerán el tiempo justo que vendrá medido según el peso específico y la cotización del mentor en la "bolsa" del aparato del partido. Y como su ductilidad es otra de sus virtudes no dudara ni un momento en hacer de Bruto, el asesino de César, le "clavará su daga" y lo dejará tirado en la cuneta en el momento que su compañía ya no le sea conveniente o le sirva de provecho.

Estos personajes "ejemplares" terminan convirtiéndose en una especie de "cazadores furtivos, siempre al acecho de sus propios intereses y objetivos; siendo sus armas preferidas el adulamiento, haciendo de tira levitas a la menor ocasión y de ser asiduos de los corrillos de pasillos y despachos donde se despellejan unos a otros, cual pieza acabada de cazar.

Personas como estas pululan por los partidos en demasía. Llegan a la política para servirse de ella y escalar económicamente y socialmente.

La ciudadanía, en muchos casos, desinformada o confundida con tanta información, que todo es posible, de los medios de comunicación que llevan el sello y padrinaje correspondiente, hacen tabla rasa al respecto y de esta manera pagan justos por pecadores. Es por eso, que en el "ranking" de las encuestas, aparece la clase política como uno de los colectivos peor valorados del país; pero que políticos buenos hay, "haberlos haylos".

No le falta razón a esta ciudadanía, que un día sí y otro también, despotrican no sólo de la falta de vocación, sino de la pésima gestión en la racionalización de las medidas y los gastos. Una gestión que se pide a voces que sea limpia y transparente; que se lleve a cabo desde la honradez y la honestidad, la eficacia y la eficiencia, con el diálogo y la participación necesarias para llegar a un consenso y, con la convicción más profunda de que se está donde está para servir y no para servirse.

¡Ah! Se me olvidaba, de esos mal llamados políticos: oscuros, triviales, incoloros, incoherentes e intrigantes para los que lealtad, ideología y servicio son conceptos en desuso, vacíos y gastados en Telde, hay un buen "puñao".

*Liduvino Fleitas es miembro de la Ejecutiva de Más por Telde

 

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