Liduvino Fleitas Domínguez | OPINION

Otra cara de la crisis

En primer lugar yo me reafirmaría en aquella frase que dice: "caer está permitido pero levantarse es obligatorio". Apliquemos este dicho y aprendamos que la vida, sin olvidar el pasado, hay que vivirla mirando hacia adelante y que, a grandes problemas soluciones extraordinarias, y que tal vez esta carga pueda convertirse en puentes y peldaños que nos ayuden a ir paliándola poco a poco en un futuro no muy lejano.

Crisis es una de las palabras más repetidas actualmente de nuestro rico lenguaje. En los últimos tiempos se ha convertido en reina y protagonista de numerosas tertulias e interminables debates. De repente, sin nadie haberla invitado, ha entrado de lleno en nuestras vidas como un huracán que todo lo arroya a su paso. Una crisis firme, sólida, constante, que nos desafía diariamente como si fuera un personaje arrogante que se sabe triunfante e intocable.

Nuestro refranero, rico en proverbios y moralejas, dice: "a mal tiempo buena cara", y yo quiero aprovecharlo para enviar un mensaje de esperanza a todos los que la padecemos en mayor o menor medida. La cuestión es: ¿qué podemos hacer para soportarla? Resignarse no es el mejor de los principios, la queja estéril tampoco nos lleva a ninguna parte; ¿aprender?, pero ¿qué puede enseñarnos una situación que nos oprime y nos angustia? Pensemos en ella y repitamos: ¿por qué no llevarla con cierta osadía echándole un poco de valor y coraje? ¿Por qué no contemplamos los posibles matices y aspectos positivos que pueda tener? Yo les invito a reflexionar sobre el tema y a darle una posible vuelta al contexto donde se desarrolla esta ponzoña que va envenenando poco a poco nuestra existencia cotidiana.

En primer lugar yo me reafirmaría en aquella frase que dice: "caer está permitido pero levantarse es obligatorio". Apliquemos este dicho y aprendamos que la vida, sin olvidar el pasado, hay que vivirla mirando hacia adelante y que, a grandes problemas soluciones extraordinarias, y que tal vez esta carga pueda convertirse en puentes y peldaños que nos ayuden a ir paliándola poco a poco en un futuro no muy lejano.

Tenemos la imperiosa necesidad de darle un significado a todo lo sucedido. Posiblemente sea hora de asumir que el modelo económico no es sólo el causante de todo lo acontecido y, que no podemos encarar los retos del siglo XXI con herramientas del siglo XX. Tenemos que aceptar, y vamos con retraso, la necesidad de crear una conciencia de que no podemos seguir con este crecimiento ilimitado, en un planeta cuyos recursos son limitados. Ese incremento de la producción nos llevará más temprano que tarde a la destrucción de los diversos ecosistemas de la naturaleza.

Debemos cambiar el "chip"; no podemos seguir alimentando la cultura de la acumulación. Hay que darle la vuelta y volver la mirada hacia un desarrollo ajustado, integrado y respetando los ciclos que le son propios a la naturaleza; si somos capaces de conseguirlo, avanzaremos hacia una sociedad más justa, sabia, sana y ecológica, donde no impere el competir y el consumo exacerbado.

Todo eso lo podemos conseguir trabajando con lucidez y sentido común, impulsando la creatividad, utilizando el ingenio y la inteligencia para generar nuevas ideas y proyectos de manera racional y añadiendo una buena dosis de responsabilidad y esfuerzo colectivo.

No dejemos que la rutina nos contagie, no nos resignemos, evitemos todo aquello que huela a pesimismo, desidia, inmovilismo, vacío, hostilidad y envidia; porque todo ello nos conducirá a un futuro sin esperanza y sin ningún significado.

Tenemos que hacer un esfuerzo por cambiar de actitudes; pasemos del tener al ser. Dejémonos de intenciones y actuemos. Pongamos en ejercicio el "nosotros podemos". Practiquemos la risa y el buen humor y, pensemos que lo que hoy es una aparente desgracia mañana puede ser nuestra salvación.

Una evolución en esa dirección nos ayudará a abrir una puerta hacia el mañana donde todos seamos mejores personas, mejores profesionales y mejores ciudadanos.

Aprovecho la ocasión para desearles unas Felices Fiestas y un Año Nuevo en el que se puedan cumplir al menos una parte de sus deseos.

Liduvino Fleitas es miembro de la Ejecutiva de Más por Telde

 

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