Más por Telde | Noticias | Publicado el 31-10-2018

Noticias / ¿Ética o Política?

Dos conceptos complicados de conjugar a lo largo de la historia. Hacer lo que se dice y decir lo que se hace, es decir aplicar la ética y la coherencia, en política y en la vida, por cómo se resuelven algunas cuestiones, es una acción excepcional, propia de “gente rara” que se dedica a estas cosas.

Muchas han sido las ocasiones en las que el "ser humano" se ha visto en la tesitura de decidir entre lo "correcto" y lo "políticamente correcto", decidir si es mejor mantener los principios y valores que defiendes o decidir si lo mejor es un puño de dinero. En estos días ejemplos hemos tenido.

El conflicto de Yemen con la llamada liga árabe encabezada por Arabia Saudí dio comienzo en 2015, hasta hoy, según Amnistía Internacional, se habla de 15.000 víctimas mortales. Hasta ahora no se hablaba de él y poca gente sabía dónde se encontraba este país.

Un conflicto que de forma indirecta ha protagonizado otro dolor de cabeza para el Gobierno de Pedro Sánchez. La venta de armas a Arabia Saudí, 400 bombas laser y unas cuantas fragatas, para que bombardee Yemen ha sacado a la luz aquello que hoy reflexionamos... ¿ética o política? ¿Derechos Humanos y vida o salvaguardar unos miles de puestos de trabajo?

A Sánchez, al parecer, le ha nacido un "pepito grillo" responsable y muy sensible respecto a los Derechos Humanos y que está forzando tanto al PSOE como a PODEMOS a diferenciar, elegir o pasar de puntillas entre la decisión de la ética o la política, como diría nuestra Alcaldesa, Carmen Hernández, ahora toca ponerse el gorrito del Gobierno y donde dije digo a ver que decimos...

Cuando la Ministra Robles se atrevió a paralizar la venta de 400 bombas láser a Arabia Saudí, por un lado, el ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, decía lo contrario, afirmando que esas bombas no producen efectos colaterales, o dicho de otra manera y según este señor -más adivinador que inteligente- esas bombas de precisión no matarán a ningún civil, como dije anteriormente, 15.000 según Amnistía Internacional, igual las bombas españolas, por lo de inteligentes, no han sido.

Por otro PODEMOS, su líder en Madrid exigiendo la rescisión del contrato con los Árabes, los Derechos Humanos como bandera.

Por si fuera poco, y con las elecciones andaluzas de por medio, en el "por si acaso" me pasa factura, se suman al "debate" ético político, doña Susana Díaz (PSOE) y el Alcalde de Cádiz, PODEMOS, defendiendo la fabricación de las fragatas y el mantenimiento de los puestos de trabajo.

He aquí la contradicción, entre lo que se dice y lo que se hace, la ética o la política, todo depende del lugar en el que te encuentres, Gobierno u oposición.

Tanto PSOE, gobierno, como PODEMOS, oposición, se definen, así ha sido y es, como partidos pacifistas y en algunos casos antimilitaristas. Ambos han criticado y cuestionado la venta de armas a Arabia Saudí, pero ambos también han entrado en conflicto. Un conflicto interno con su propia conciencia, con su ideario, y con sus propios valores y principios.

¿Ética o política? ¿Derechos Humanos y vida o salvaguardar unos miles de puestos de trabajo?
Así las cosas, ¿Puede la solidaridad con la causa gaditana, pasar por encima de la solidaridad con los pueblos que sufren la guerra en cualquier parte del mundo? ¿Puede ser la muerte de otros, el precio de la estabilidad laboral y económica de un País? ¿Es lícito cambiar la precariedad laboral por la vida de miles de personas, las epidemias y la hambruna que producen las guerras? ¿Es irreversible esa política de "astilleros del horror" en busca de otras líneas de producción y fabricación? ¿Qué se impone... la ética, la política, o ambas, según sea el foro donde toque actuar y si estamos a principio o final de una legislatura?

Este es un ejemplo, estatal, que nos encontramos en todos los ámbitos de la vida y, en lo que nos ocupa, de la política, tanto en Canarias, como en Gran Canaria, que en Telde.

Los políticos y las políticas, salvando las excepciones, que las hay, entre lo que dicen que van hacer y lo que hacen, existen grandes diferencias. Anteponen el poder y el cargo a cualquier otro principio ético que en su momento pasó por su cabeza, si es que pasó en alguna ocasión.

 

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