Más por Telde | Noticias | Publicado el 22-12-2018

Noticias / Prepotente condición...

Muchas veces, cuando un animal ataca y no comprendemos el por qué, llegamos a la lógica conclusión que, simplemente es su naturaleza...

Así, si extrapolamos esa condición a los humanos, podríamos llegar a pensar lo mismo en cuanto a ciertos comportamientos con los que hemos de lidiar y las formas a veces incomprensibles con que algunas personas andan por la vida.

La política es uno de esos menesteres que lleva al que está en el poder a creer que de verdad lo tiene y, por esa mentida razón, deja de respetar a sus semejantes si es que en algún momento anterior lo hizo y, por supuesto, ese creerse todopoderosa e infalible hace a la gente no reconocer u olvidar a posta y a toda costa el coste que para los demás tienen sus errores.

Desplacémonos a Telde, una ciudad que según la señora alcaldesa, sus acólitos y los convenientes titulares, ¡"todo va bien"!. En una ciudad que a siete días de la Nochebuena, ni siquiera dispone de un mercado municipal abierto al público para los aprovisionamientos navideños y en donde tres años y medio después de comenzar su mandato, aún no se han revisado ni mejorado aquellos contratos de los servicios primarios, llevando algunos incluso a que los solucione la FEM, porque falta, según ella, músculo administrativo, pero eso se da solo donde, cuando y con quien estimen que debe ser sacado adelante.

Pero... ¡"todo va bien"!. Esta ridícula situación parece un cuento de navidad que pudiéramos comenzar diciendo: -Resulta ser que se era una señora que una vez criticaba a un partido cuyas políticas la han hecho conseguir los resultados de los que presume y tan agradecida queda que ha terminado por arrogarse la frase de quien fuera su presidente y no sólo eso, sino que quizás contaminada por el ego del sillón, persiste en la falta de transparencia que antes reprochaba y ahora la envuelve, en el ocultismo que antes veía en otros y hoy no divisa en sí misma y en la prepotencia que recriminaba ayer y ahora su espejo no le devuelve, y quiero pensar que es un daño colateral del cargo y no una condición propiamente dicha de su naturaleza, ya que, el reconocimiento, la nobleza y la humildad no son categorías que acompañen a esta mujer ni a sus palabras, pues tal parece que teniendo diez concejales en el gobierno, se basten solos para aprobar en pleno lo que proponen cada mes, sin pararse un segundo a pensar, que si no fuese por los diecisiete restantes que les dejamos aprobar los expedientes, ya hubiera tenido que abandonar el sillón, el cargo y, por lo tanto, la prepotencia, que no es más que un excesivo apego a su propia importancia, al qué dirán y el no permitir que se atente contra la idealizada idea que tiene de sí misma y que intenta proyectar. Lástima para Telde que este cuento que nos cuentan no tiene señalde acabar bien más que en los titulares apuntados al favor de don dinero.

 

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