Alvaro Monzón Santana | OPINION

Finca Calacio: puesta en valor de una finca rustica municipal

El pulmón verde de Calacio

Será uno de los retos del área de Medio Ambiente. Plantar unos 2.000 árboles esta temporada.

Son varias las repoblaciones forestales que se han realizado a lo largo de la historia en esta finca municipal, ubicada por encima del barrio de Las Medianías y en la antesala del futuro Espacio Natural Protegido de los Montes de Rosiana, un conjunto de volcanes que derraman sus lavas hacia el mar, con orientaciones variadas E-NE.

Rehabilitar las tierras del antiguo vertedero, consolidar las repoblaciones forestales, protegerlas, regar y ampliar el número de árboles, habilitar espacios de uso ciudadano en consonancia con la naturaleza que rodeará este lugar en unos años, son objetivos ambientales en un contexto de Emergencia Climática que requiere de actuaciones y políticas comprometidas, tal como declaró el concejal Álvaro Monzón.

La Vegetación potencial

En unas tierras con orientación NE, en la cota entre los 300 y 416 m.a., permanentemente azotadas por el Alisio, mezclado con algo de humedad salitrosa, los árboles que se han ido plantando corresponde con el bosque termófilo. Así, han pegado muy bien, los dragos, los acebuches, los orobales, lentiscos, cornicales, sabinas, etc. Realizamos una pequeña plantación de oro de risco (anagyris latifolia), una especie en peligro de extinción. Aún en prueba piloto. Y también nos atrevimos con el barbusano, el ébano de Canarias.

Las medidas de protección

La barrera que cierra el paso de vehículos es fundamental para evitar a los desaprensivos y hediondos que acuden a ese paraje tan bello a verter residuos inertes. Pero también queremos afrontar el vallado perimetral de la finca para, por un lado, evitar invasiones de herbívoros, así como amojonar la propiedad municipal. El agua es otro elemento de vital importancia, toda vez que se construyó un enorme depósito insular de agua, de cara a la red secundaria de reutilización de aguas. Por ahora vamos solventándolo con recursos municipales, sin embargo, las especie que plantemos deben ser "poco exigentes" y con un grado de adaptabilidad al medio, lo que nos lleva a planificar un pequeño semillero de plantas canarias "in situ".

Calacio, un topónimo a rescatar. Evidentemente, la finca además de cumplir un objetivo claro de crear una masa arbórea importante que mitigue los efectos del cambio climático, también debe ser un recurso educativo, un espacio con alto valor pedagógico. Todo lo que vayamos haciendo en estos años, debe tener una continuidad. Así los fondos forestales del Cabildo de Gran Canaria que destina a los ayuntamientos se convierten en una estrategia de futuro, a medio y largo plazo que -seguramente- las generaciones venideras disfrutarán.

 

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